TODOS CONTRA EL HUMO. Apuntes en torno a la guerra contra el tabaco

Susana Rodríguez Diaz

Resumen


En este texto se propone un posible análisis de algunas de las implicaciones de la utilización de un lenguaje bélico para describir las actividades gubernamentales dirigidas a intervenir sobre hábitos de la ciudadanía que se quieren modificar como ocurre, en la actualidad, con la costumbre de fumar tabaco que, en los últimos tiempos, está siendo objeto de una agresiva “cruzada”. ¿Se podría decir que, en torno a muchas de las actuaciones de la clase política, se utiliza un sistema metafórico articulado en torno a la idea de guerra? De ser así, ¿qué consecuencias tendría? Y, sobre todo, ¿qué se estaría ocultando?

Los medios de comunicación -instrumentos eficaces para la conservación del orden establecido a través de la repetición de ciertas opiniones y actitudes- escenifican relatos épicos en los que el sistema político aparece como extremadamente capacitado para resolver los problemas de nuestra sociedad. Uno de estos problemas es el consumo de diversas sustancias, conocidas con el nombre de “drogas”, a las que se ha unido recientemente el tabaco. El fumador, actualmente, se caracteriza como un ser “poseído” por esa maligna droga llamada nicotina, que le impide comportarse de un modo racional, atentando contra su propia salud y la de los que le rodean. Este tipo de reduccionismo y demonización es común a todas las actuaciones de eso que se ha venido en llamar cruzada contra las drogas, a pesar de que todas las culturas conocidas disponen de algún producto relajante, euforizante o alucinógeno cuyo uso está regulado socialmente.

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